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jueves, 15 de octubre de 2015

Se acabó un sueño

Cuando hay personas que afirman que el Fútbol es como la vida, están diciendo la verdad: en el Fútbol (como en la vida) se sueña y se lucha día a día por hacer realidad algo que en un momento solo fue una idea, un: "yo quisiera que esto pasara", pero, la vida (como el Fútbol), a veces, no quiere que uno, por más que trabaje por ése sueño este se haga realidad.

Hoy le ocurrió así al Once Caldas, trabajó los 90 minutos del partido por encontrar un resultado que al final nunca llegó: alcanzar la final de la Copa Colombia. 

El equipo luchó todo el tiempo por obtener un mejor resultado, por eso, por mí parte no le reprocho nada a este puñado de jugadores y cuerpo técnico que intentaron que las cosas salieran como todos queríamos.

Torrente planteó un partido inteligente desde el principio, el equipo esperaba al Santa Fe y siempre lo obligó a que este retrocediera, y, cuando se tenía la oportunidad, el equipo atacaba con cierta claridad y generaba que el rival se contrariara. Perfecto primer tiempo.

El segundo tiempo empezó con un golazo de otro partido que cambió la realidad de las cosas, como en la Vida: llegó algo que hizo tambalear un plan que estaba saliendo a la perfección. Ése gol desconcertó por un momento al Once Caldas y llegó, con una gran jugada colectiva del Santa Fe el segundo gol; ahí las cosas se oscurecieron, pero, desde el banco empezaron a llegar las respuestas para encaminar las cosas, pero, cuando estas llegaron, apareció el horror del árbitro que dio al traste, de una vez por todas, con el trabajo realizado por el Once Caldas.

Pero cuando el trabajo planeado no iba a dar resultado, aparecieron el corazón y las ganas para demostrarnos a todos que el equipo quería llegar a la final, para demostrarnos que podían llegar más lejos y, pues, lograron su objetivo: nos demostraron que sí pueden sudar la camiseta del Once Caldas hasta el último aliento, así que: ¡gracias!

No queda más que levantar la cabeza y seguir luchando por la Liga, hoy, nos demostraron que se puede.

jueves, 27 de agosto de 2015

¡Estamos en semifinales!

Ayer no era un día cualquiera, ayer teníamos la ilusión de volver a un semifinal de Copa Águila, después de siete largos años de espera y de malas campañas en dicha Copa, ayer, como siempre, entramos de primeros al Estadio a esperar una noche que no sabíamos cómo iba terminar.

Faltando unos 10 minutos, nuestros corazones se empezaron a estremecer y comenzó el conteo regresivo para el partido de vuelta de los cuartos de final. Salieron los equipos al terreno de juego con algo en particular, no teníamos nuestro uniforme blanco, jugábamos con la visitante en casa, si señores: con la negra. El himno de Manizales retumbó como siempre en el estadio Palogrande antes del partido. Empezaba el encuentro y el Once jugaba bien y con opciones de gol que lamentablemente no entraban, así se acababa el primer tiempo; emociones que llevaban la esperanza de otra semifinal al máximo. El segundo tiempo fue todo del Once se atacó y se atacó pero no entró ese balón, sigo insistiendo que el baño de ruda al Palogrande es urgente (!)

Lo que nadie quería en el estadio fue lo que sucedió: los PENALES que tan malos recuerdos tenemos con ellos en los últimos años, perdiendo una final y un partido de cuartos de final en casa, pero todos en el arco sur, irónicamente anoche  tocaba en el arco en donde tocamos el cielo con las manos, el arco norte era un protagonista de aquella mítica noche y el otro protagonista un arquero de 43 años y 596 partidos con la camisa blanca, quién diría que íbamos a volver una definición por penales en el mismo arco y con el mismo arquero. Todos en el estadio tenían la confianza de que ese "viejo", por así decirlo. iba a coger por lo menos uno de los penales, pero en realidad fueron tres, no saben cómo se sintieron esos penales en Palogrande, fue como volver unos segundos a esa recordada fecha del primero de julio de 2004, con atajadas que hicieron vibrar a los cerca de 10.000 aficionados que estábamos en Palogrande, coreando otra vez el "Henao, Henao" y cantando "señores yo soy del Once".

Lo que se sintió anoche en Palogrande fue maravilloso, volvimos a recordar nuestras épocas de gloria al lado de nuestro amado equipo, espero verlos en la semifinal.

¡VAMOS ONCE CALDAS, TODAVÍA!
@Juanes098